8
de julio
Quisiera tener las palabras exactas para decirte que te
amo.
Que existiera un vocabulario justo para mis sentimientos.
Que mariposas azules volaran desde mis labios
y se posaran en tus oídos y, al tocarlos, palabras fueran.
Quisiera encontrar el punto exacto entre tu corazón y el
olvido.
Que pudiese imaginar un mañana distinto y tener certeza.
Que la noche brillara en forma de luna y de estrellas,
y con las estrellas crear mundos donde tú fueras mi diosa.
Quisiera en lo profundo de un abismo hallar esmeraldas
verdes,
Que mis cadenas se convirtieran en palomas grises.
Que un río atravesara tus heridas y llevara al océano, el
dolor
y que el amor naciera de una roca y esa roca fuera un beso.
Quisiera encontrar nuevas palabras en un diccionario
infinito,
Que mi corazón se evaporará y dejará de sufrir por este
amor.
Que mis dedos dejaran de ansiar tu piel y tus pensamientos,
y que estos pensamientos desaparecieran en una hoja en
blanco.
Quisiera poder imaginar tu rostro desde el infierno y
saberte en el paraíso.
Que hallaras el alivio en la rueda del destino, en el Samsara.
Que entendiera que la flor y la hoja no podrán estar juntos
en el edén,
y volver a empezar en el infinito retorno de mi ser y mi no
ser.
Quisiera pensar que eres la flor y florecerás en un otoño
grandioso.
Que habrá quien te sepa dar lo mucho que mereces tener.
Que tus aromas y colores sean eternos y seas primavera
y un día encuentres quien sea tu príncipe y te rescate.
Quisiera creer que soy la hoja que cayó lejos del árbol,
lejos.
Que pudiese volar sobre el mar y sobre el infinito río, sin
saber.
Que supiera hallar en el invierno, la nieve, la oscuridad y
la hoguera,
y mientras me incendio, que pudiese recordar la flor, y ser
el amor.
Quisiera empezar a pronunciar tu nombre alguno de estos días.
Que mi mal humor se evaporara y todo tuviese sentido.
Que mi soledad, mi silencio, mi dolor y mi partida tuvieran
sentido,
y que allá en la eternidad, alguien escribiera de nuevo
nuestra historia.
Quisiera que julio hubiese sido diferente, poder soltar tu
ausencia.
Que nadie me preguntará ¿cómo estás? Y dormir en una
oscuridad.
Que el silencio fuera suficiente para decirlo todo, sin
pronunciar nada.
Y que mi rio corriera al mar, y que mi voz corriera al rio.
Quisiera amanecer un día lunes y saber que esta vida no fue
lo que será.
Que hubiese alguien aquí, poder abrazarla, y despertar
mañana contigo.
Que no volviera a pecar, que no volviera a soñar, que no
volviera a empezar,
e imaginar que fui un personaje y mi historia una de mil
noches.
Pero no podrá ser nada de eso, pues aún seguiré enamorado
de ti.
No podré hallar las palabras exactas en esta inconmensurable
noche
y no podré decirte que te amo.
Y no podré despertar jamás de esta locura inmensa de tu
ausencia.
Y seré mar, seré voz, seré rio;
y serás tierra, serás oído, serás un ciruelo junto al río.
Y también serás olvido, una flor, y un jardín.
Y quizá podré ser el árbol prohibido, una hoja
o el que más te ha querido.
José Escot Genderley
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