La puerta en el muro azul

 

En medio de la noche, miraré tus ojos que ya no están.

Sentiré la soledad de tu ausencia, que ahogará mi esperanza.

Nadie sabrá de las lunas de Júpiter como lo sabré yo.

Recordaré en la noche oscura, tu voz que me dirá: nunca más.

 

Mis dedos huérfanos de tu piel sufrirán, llorarán, desesperarán.

Tu sonrisa seguirá apareciendo en mis sueños, incansable,

como aquella imagen de la infancia jamás contada, olvidada.

Y las tardes de octubre color ocre, me recordarán: nunca más.

 

Esas tardes caerán como hojas de otoño y se evaporarán en el aire,

Los días serán piezas de domino que se repetirán y multiplicarán.

Mi corazón habrá vuelto a aislarse de este mundo, solitario,

y el eco de un recuerdo, a lo lejos, en el empíreo, me dirá: nunca más.

 

No será la muerte ni el espejo con su reflejo, sino tu ausencia.

No será ni siquiera el que nunca volveré a tus brazos, o a tus rosas,

quizá, será ese no sé qué, que me devolverá tu risa, tu voz, tu aroma,

o un rincón en mi cuarto donde un susurro, me dirá: nunca más.

 

Estaré listo para partir de este mundo, para morir, para dormir,

El muro azul me esperará, me invitará a ir hacia él, al otro lado,

Atravesaré esta eternidad de insomnio, escogeré dónde estar,

Soñaré y soltaré este tiempo y espacio, que me repetirán: nunca más.

  

Y el muro azul traslúcido me envolverá, me acogerá, me soñará,

y una lagrima azul rodará sobre el dibujo de mi rostro triste,

y olvidaré tu aroma, tus besos, tus sonrisas y tus gardenias de ayer,

pero al oído, habrá voces, que no sé de dónde, me dirán: nunca más.

 

Y afuera, una noche cualquiera, el cielo se desplomará sobre la acera,

y una luz en espera, y un frío cansado de caminar, entrarán

por la ventana abierta; y mis ojos nunca más volverán a abrirse

a la mañana; y una voz, una oscura voz, volverá a repetir: nunca más.

 

Entonces, atravesaré el muro azul y nunca hallarán mi cuerpo,

ni mis suspiros; y un huracán será la noticia de esa noche,

y el infierno aprisionará la idea de no volver a regresar, nunca más,

y el viento, la lluvia y el frío recordarán tus palabras: nunca más.

 

Soñaré y habitaré un mañana que nunca más será, donde nadie estará.

y una página se llenará de versos y de recuerdos tuyos sobre mí,

y no volverás a escuchar de mí, y serás muy feliz sin mí, nunca más,

y pondré el punto final, al final, nunca más, nunca más, nunca más.

 

José Escot Genderley.


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